Sexo y espiritualidad

¿El sexo me ayuda a despertar o me lo impide?

Creo que puede ayudar y también obstaculizar. Depende. Cuando el sexo es puro entonces no es tan importante en realidad. Es sencillamente un fenómeno energético.

Las relaciones íntimas crean un campo de energía, un círculo entre las dos personas. Habitualmente, el sexo es entre dos individuos pero podría ser la energía que fluye a través de veinte personas.

Lo que la gente suele llamar sexo es un movimiento que crea una energía que se

mueve entre las dos personas. Ocurre algo intenso e íntimo y que puede tener el efecto de detener la mente, a veces incluso durante bastante tiempo.

Entonces se experimenta la Presencia. Puedes estar presente en el sexo y también cuando lavas los platos. Visto así, estas actividades no difieren. Tal vez te diviertas más con el sexo que lavando los platos pero la sensación de paz, amor y satisfacción que sientes cuando estás presente, ocurre cuando la mente se detiene. Cuando eso sucede, conoces el vacío, conoces la quietud.

En las espiritualidades tibetana e india hay un camino hacia la Verdad a través del sexo, llamado Tantra. Pero el Tantra no trata solo de sexo. Trata de dar un “sí”, un sí a todo, incluido el sexo.

 A menudo, el sexo es apartado  de la espiritualidad. En las formas tradicionales hindúes y budistas, la gente se hace célibe. Dicen que si eres célibe dispones de más energía para llegar a la Verdad. Personalmente, no creo en esto.

En muchas culturas, lo espiritual y lo sexual no han estado tan separados. Por ejemplo, en la antigüedad los indios eran sexualmente muy abiertos. Si vas a los templos antiguos, encontrarás hermosas mujeres desnudas talladas en piedra.

Y también tenemos el Kama Sutra. En los templos había chicas que bailaban y cantaban y tenían sexo. Luego llegaron los cristianos y difundieron sus ideas por todo el mundo. De ahí que el sexo se haya convertido en algo que nada tiene que ver con lo espiritual.

Creo que es posible que lo espiritual y lo sexual puedan unirse. Entonces ya no puedes llamarlo sexo porque ya no se trata tanto de lo físico. Es habitual que un hombre y una mujer se encuentren íntimamente pero, en estos tiempos, también es habitual que suceda entre dos hombres o dos mujeres.

El pequeño movimiento durante el encuentro sexual, crea un calor energético que luego puede fluir a través de la gente y se puede compartir… Tantra. Entonces la parte física ya no es lo realmente importante. Cuando se crea calor, la energía fluye entre las dos personas. Entonces puede haber un encuentro entre lo espiritual y lo sexual. Pero, muy a menudo, cuando te encuentras con el otro en el sexo, aparecen todo tipo de viejas historias, emociones y dramas de inmediato … “mi hombre”, “mi mujer” y todo eso, lo cuál no es útil en el camino espiritual. Lo que yo sugiero es el encuentro con el otro cuando surge el momento. Si hay amor, comparte cualquier tipo de intimidad con o sin sexo físico y luego sigue con tu vida. No te dejes atrapar por esas ideas sobre las relaciones que provocan dramas emocionales y todas las historias que las acompañan. Es muy común que un día tengas sexo y que al día siguiente empieces con el “te amo, casémonos y vivamos felices para siempre “. El encuentro íntimo es hermoso, pero creo que el resto es innecesario. Para algunas personas este podría ser el camino a la Verdad, pero creo que la mayoría quedará atrapada en dramas e historias que los mantendrán alejados de su verdadera naturaleza. El tantra es un camino peligroso hacia la Verdad porque tal vez termines en la Verdad o tal vez termines en la confusión y el drama, en un gran desastre.

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